Todo lo que descargo montaña arriba
permanece intacto
permanece intacto
y suma
en cada caída hasta aquí
y conmigo;
ese cero que empieza
una y otra vez, y otra más,
nunca está vacío,
se alimenta sin freno
en los lugares de vuelta que recoge;
y la certeza que deja
se hace infinita
en lo concreto de su infierno
sin ángel caído
ni paraíso por conocer.
Hoy no tengo luz en la piel
ni brillo en el gesto.