Tengo un trocito de cielo
estrellado
y un rincón de dos velas
en mi patio;
estrellado
y un rincón de dos velas
en mi patio;
va cayendo la noche
entre ventanas vecinas
y el cansancio diario,
suenan los últimos platos,
la radio y las risas pequeñas
durmiéndose cómplices;
y yo ahí guardo silencio,
a falta de sueño y de sueños,
sin más palabras para mi hermano
que las que guardo y repito
en esta vigilia paralizante.