Se acercan esos días
de duelo
entre corbatas
y cartas sin ruido;
se mueven hasta alcanzar
su cementerio,
reescriben las lápidas
de una juventud
a plazos
sin garantías ni futuro;
han dejado de acumular
recuerdos,
viven en un sentir
que no se detiene a escribirse
aquí cerca,
les fue arrebatado;
no viven ya
ni nos habitan hace tanto
que el mundo apremia
a destruirlos;
y yo no quiero,
lo tenían todo y los mataron.
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