domingo, 17 de noviembre de 2024

Sin darnos cuenta

Apareció con los bolsillos rotos
y su mirada perpetua,
sin nada ni nadie cerca,
tampoco ausente;

se levantó en brazos
sin hablar
con un gesto vacío
y a la vez repleto a su modo
en forma, presente;

ya todo daba igual
y era lo mismo,
un aislamiento alienado
nos atravesó del todo
en un segundo;

miraba por la ventana,
ya no había calle ni gritos,
sólo una pantalla gigante
y la vida dentro.

3 comentarios:

  1. ..." no había calle ni gritos,
    solo una pantalla gigante
    y la vida dentro".
    Genial, Tali!!...Muy bueno...

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