Ayer pude ver de nuevo
y sentir
que yo existía
en lo que ocurre
y a su pesar;
tuve miedo al cruzar
la puerta,
esperé abrazada
y sin soltar
por si algo me retenía
allí detrás;
me hacían preguntas
y rieron conmigo
sin quitar importancia
de golpe
a mis palabras cruzadas;
y tú no me soltaste la mano.
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