Tengo un ave de paja
con una cuerdecita
con una cuerdecita
para hacerla volar,
no espanta las moscas
ni está en libertad;
y aún así se mueve
arrastrándose
por mis manos,
pero sin poder sonreír,
le pintaron la cara;
y ya hace semanas que me siento
a cierta distancia
esperando una palabra,
un cuento de abuelas
que me ayude a volver...
a volver a esa vida que no es la mía,
la que nos fue arrebatada,
a tu risa, a la de ella,
a esa mirada tan tuya,
a ti, hermano.
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