martes, 8 de septiembre de 2026

No hay consuelo

Salvi no está aquí,
no en mí ni conmigo,
tampoco en sus cenizas
y menos en ese arriba esperándome,
no está en su duelo;

su recuerdo está ahora contenido
en una vela
que no quiero apagar,
en una foto enmarcado
y en cada lágrima que duele
insoportable;

Salvi se fue demasiado pronto
y sin nadie a su lado,
no supo que iba a morir
y no pudo despedirse.

Y yo ya no doy para más.