Salvi no está aquí,
no en mí ni conmigo,
tampoco en sus cenizas
y menos en ese arriba esperándome,
no está en su duelo;
no en mí ni conmigo,
tampoco en sus cenizas
y menos en ese arriba esperándome,
no está en su duelo;
su recuerdo está ahora contenido
en una vela
que no quiero apagar,
en una foto enmarcado
y en cada lágrima que duele
insoportable;
Salvi se fue demasiado pronto
y sin nadie a su lado,
no supo que iba a morir
y no pudo despedirse.
Y yo ya no doy para más.
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