Ningún motivo cerca,
sólo aislamiento,
sabotaje
y límites por todas partes;
detenidos cuerpo y mente
en un abanico tan infinito y solo
que claro no hay ya nada
y hace daño;
llegó el sol
con tal confusión y fuerza
que el pensamiento
se desbordó sin comprenderse;
y yo veo cosas
y no acierto,
quizá no quiero y poco más,
o quizá el nunca más de aquel poema
se apoderó de todo
y no hay ya amor
ni ganas
que no nos haga evitarnos.
Y ahora sé que yo también duelo.
No hay comentarios:
Publicar un comentario