Hay un corazón en casa
con ojos y oídos a cinco metros,
que intuye ficciones en miradas que sonríen;
en cuerpos estatua sin gesto en las manos;
en descargas nerviosas;
en posiciones de fuga.
Y hay una fuerza oculta,
detrás de una máscara que se repite;
y no tiene miedo ni alas prestadas;
y sueña.
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